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martes, 10 de septiembre de 2013

A problem very grande

Yesterday was comenzar the classes in my son's colegio.
Very calamity: more críos in the aulas, menos teachers y money gansa in books and lapiceros.
We have done a pulga's market with old books. As a result, my son has broken books, very rallados by encima y very, very envueltos en a lot of plastic. 
But we have ahorrado dos hundred euros. That money is very valid for pay the sueldazos of our sinvergüenzas politicians and to listen their gilipolleces. 
Even so, there are muchas families looking desperately un book that llevarse a la mochila. 
Because they can not pay nada. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Listas de Boda




Repasando las numerosas instantáneas de la boda Agag-Aznar resulta difícil asegurar si estamos visualizando las fotografías de los invitados o las fichas policiales con las que trabaja la policía. Pocos eventos sociales vamos a encontrar con semejante concentración de sinvergüenzas, ladrones, chulos y chupatintas. Eso sí, aquello fue el no va más de la época, y quien no estaba en el bodorrio, simplemente, no era nadie. Algo ha cambiado, sin embargo; ahora, muchos de aquellos asistentes escudan su asistencia en una inevitable obligación social.
       Lo último (mejor dicho, lo penúltimo) de toda esa trama de corrupción llamada Gürtel ha sido la aparición de una factura que demuestra que Correa, ese ente altanero, lo más de lo más en finura y estilo, regaló a los pipiolitos la iluminación del evento. 32000 euritos de nada para los novensanos. Al parecer, y por ese dineral, dicha iluminación consistía en alumbrar los 60 Km. de autopistas y carreteras que separan Madrid de El Escorial con proyectores aéreos al tiempo que una milicia de las jóvenes generaciones del PP encendía bengalas al paso de la comitiva nupcial.
       Un estipendio por la cara, a cambio de nada, o quizá por ser ambos tan guapos. ¿Lo sabremos algún día?. “La duda ofende”, ha soltado esta tarde la Botella ante la pregunta de un periodista. La mamá-suegra, con su mirada de perdonavidas y su mueca constante de asco ha soltado la frasecita y ha seguido su camino con su paso más característico, ese de “soy más bonita que ninguna y quien lo dude me lo como vivo”.
       Pues mira bonita, lo que antes nos ofendía y lo que ya empieza a tocarnos las entrañas son las faltas de explicaciones y la soberbia con la que se envuelve nuestra clase política, que han olvidado aquello de que no están en su puesto por la gracia de dios. Los ciudadanos estamos hartos de que nos miren como a apestados y que nos den las mismas explicaciones que les darían a sus mascotas cuando hacen una trastada.
Nadie va a dimitir, lo tenemos claro; y unos se van a tapar a los otros. Cualquier cosa antes que perder el status de Very Important People, da igual perder la dignidad y el honor personal.
Pero, entonces, la pregunta es: ¿qué podemos hacer la ciudadanía?
¿Nos echamos a la calle y empezamos a destrozarlo todo?
¿Comenzamos una revolución?
Nada podemos esperar del presidente del gobierno, persona que nunca ha sido santo de mi devoción pero al que tenía por honesto. Todo apunta a que también ha recibido de su partido cuantiosos emolumentos fuera de madre, ya nos la suda si en A o en B, y con la trayectoria que lleva el hombre nada va a hacer para poner orden en la política española.
Ese nuestro presi, además de mentiroso, tiene una asombrosa capacidad para mantenerse en segundo plano, desaparecer durante semanas, pasar de las preguntas de los periodistas como de la peste bubónica y aparecer en ruedas de prensa virtuales, indecentes y bochornosas.
 Así está nuestro panorama nacional, queridos lectores.

miércoles, 24 de abril de 2013

Vive la France!







Francia aprobó ayer su ley de matrimonio igualitario. Un largo camino para nuestros vecinos galos, que a base paciencia y trabajo han logrado que la sensatez se instalara en muchas conciencias. Los franceses hicieron su trabajo cuando tocaba, viendo con alarma como sus vecinos conseguían lo impensable hace pocos años y ellos quedaban en la cola. Parecía el mundo al revés: el país de las libertades retrocedía y las familias LGTB estaban totalmente fuera de la ley.
En mayo de 2009 se movilizaron para crear NELFA, la red de asociaciones de familias homoparentales europea. Y los europeos lo secundamos. Después, se sucedieron las entrevistas en medios de comunicación, la aparición en diferentes documentales… Para ayudarles, nos volcamos con nuestra visibilidad.
El asunto requirió de un ingente trabajo ante las instituciones, tanto francesas como a nivel europeo, sorteando las aristas afiladas en las que se mueve la política.
Pero la gran sorpresa ha venido de la mano de una parte muy numerosa de la sociedad francesa, otrora garante de la libertad, que se ha manifestado con una virulencia tan inusitada en ese país que a todos nos ha dado una grima espantosa.
Creíamos que la derecha del otro lado de los Pirineos era más tolerante, pero nos equivocamos; con la inestimable ayuda de la puta de Babilonia, ese ente atestado de arpías fuera de época y de contexto, Francia se llenó de insultos, amenazas y agresiones hacia los homosexuales.
La excusa era la de siempre: el bienestar de los niños y niñas. No querían reconocer que en el país ya hay decenas de miles de niños que viven en una familia LGTB, y que su único bienestar consiste en que necesitan estar protegidos legalmente. Como cualquier menor.
Más de lo mismo. Debates, opiniones, gritos, sesudos expertos, testimonios… Un circo mediático que en España, desgraciadamente, conocemos muy bien, y en el que, de vez en cuando, aún aparece algún impresentable removiendo la mierda (su propia mierda, quiero decir). Y es que no hay peor ciego que el que se niega a ver.
Pues señores, esto de la democracia es así.
A veces se gana, y a veces se pierde.
En este caso, ellos se joden, nosotros nos casamos y nuestros hijos e hijas están protegidos.
No le den más vueltas. Y déjennos en paz.
S’il vous plaît.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Las transparencias de la Cospe






La Cospe que dice: El contrato en diferido que en realidad no lo es, porque es la anticipación de lo diferido en el finiquito, ay señor que me da algo, y la indemnización (que me lío y ya no sé si es en diferido o en directo), porque si no indemnizas es como por darle bien por detrás pero con seguridad social, o no sé si me dan a mí, que fíjese usted, válgame la virgen, si no pagamos el diferido del contrato indemnizador y que mal rato estoy pasando, por dios, porque como este hombre que tú ves ahí no trabaja con nosotros desde el 2009 pues que me mejor ejercicio de transparencia que ponerme un salto de cama de seda que se transparenta todo, tanto en diferido como en directo, fíjese usted, para que me digan que mona va esta chica siempre, porque el pago del contrato que no es contrato, que este señor me vuelve loquita porque no sé ese dinero qué es y que se habla mucho ahora de que este hombre, este señor, este pedazo tesorero no tiene nada, nada, nada que ver con nosotros por eso le pagamos en diferido off the records, jesús y esto cuando se acaba, mira yo mejor me quito las bragas y me voy a mi casa.
¡Uf! 

jueves, 31 de enero de 2013

Mierda Made in Spain



Se ha destapado la cloaca nacional. Los mismos individuos que están arruinando económica y moralmente el país han cobrado sobresueldos en negro, sobrecitos que Bárcenas repartía como caramelos en un cumpleaños. Dinero, naturalmente, procedente de comisiones pagadas por empresas, dios sabe a cambio de qué, algunas de ellas dentro de la trama Gürtel. Estos dechados de virtudes, para compensar sus exiguos sueldos, también recibían pagos en especie: corbatas, trajes…
Resumiendo, una bacanal de robo y despilfarro que hace pensar qué coño hemos hecho tan mal los españoles para merecer esto.
A mi me da una vergüenza espantosa. Nacional e internacional.
¿Con qué cachaza se va a presentar nuestro presidente ante los mandatarios de otros países? ¿Qué les dirá?
Y, ¿cómo va a seguir pidiéndonos a los ciudadanos más sacrificios?
Necesitamos, ya, unas elecciones anticipadas. Primero porque llegó al gobierno atiborrado de mentiras. Ahora esto.
Pero España necesita mucho más. Un cambio radical.
Cambiar la cultura del pelotazo y del robo en masa, las actitudes chulescas, el argumento del “y tú más”, las tomaduras de pelo al personal.
Y un cambio sustancial en el sistema electoral. Los tiempos de las listas cerradas han llegado a su fin en España, cobijo de chorizos y amiguitos del alma. Hay que crear circunscripciones electorales para poder votar a las personas, no a los partidos. Así, mucho de éstos se guardarán muy mucho de incluir a personajes dudosos, imputados y miserables.
Yo no sé vosotros, pero yo estoy hasta las pelotas de tanta mierda. 

jueves, 24 de enero de 2013

El vuelo de las mariquitas





Aprovechados y espabilados los ha habido siempre y España tiene una gran tradición en personajes a los que les gusta vivir de los demás, no dar un palo al agua y, encima, aparentar. Pero era gente que tenía su puntito divertido, su glamour, que desfilaban por las páginas del Hola! con una naturalidad y un savoir-faire envidiables, mientras el populacho sacaba las castañas del fuego del país.
El problema es que los sinvergüenzas se han extendido como una plaga, se han llenado los bolsillos con nuestro esfuerzo y, ahora, estamos abocados a pagar durante generaciones las consecuencias del despilfarro patrio.
Me recuerdan a los grupos de mariquitas que inundan el aire en las tardes de verano. Estos hermosos coleópteros de la familia Cucujoidea (que ni pintado, eso de la “joidea”), vuelan por doquier y nos resultan familiares, nos atraen sus bonitos colores, convivimos con ellos.
Las mariquitas españolas están, también, a nuestro alrededor, embobándonos con sus auras resplandecientes. La diferencia con los insectos es grande, ya que éstos son beneficiosos para todos: se alimentan de los pulgones y evitan sus nocivas plagas; las mariquitas zorronas, en cambio, se están nutriendo de nuestros anhelos y esperanzas como país.

La mariquita tesorera:
Bárcenas tiene al PP acojonado. El cínico, que tenía una carta blanca propia de la mano derecha de un emir, hasta la semana pasada entraba por la sede madrileña del partido como Pedro por su casa. Y eso que ya no tenía ningún cargo, ni siquiera era afiliado. Y el PP que no da explicaciones. O mejor dicho, se limita a decir estupideces como cualquier político que se precie, sabedores de que están en sus puestos por la gracia de dios. Nadie sabe nada, nadie ha recibido dinero en B y todos son unas bellísimas personas.
El Ministro de Hacienda, Montoro, pilló ayer un buen rebote en una rueda de prensa que la podía haber dado yo mismo, vista la nula información aportada. Se comportó ante la oposición con una estupidez que pone los pelos de punta. Un insulto repugnante a la democracia y a los ciudadanos. El esperpento de ministro remite a la página Web del Congreso, donde se pueden consultar sus bienes e ingresos.
Montorito desconoce que no somos unos incultos y que resulta obvio que si tiene dinero negro nunca aparecerá en su declaración de renta. Sería la primera vez. También desconoce si Bárcenas blanqueó diez millones de euros en esa amnistía que no lo es, donde la gentuza podía sacar a la luz su dinero lleno de inmundicia. Por no decir, directamente, mierda.
Sí, el Ministro de Hacienda no lo sabe. Yo, como ayer el Gran Wyoming, me pregunto si deberíamos de acudir al vidente Sandro Rey para averiguarlo.

La mariquita duquesa:
El de Palma está de capa caída. Este Ken de pantalones blancos y culo prieto ha perdido mucho: las carnes se le están cayendo, tiene más canas y se le ve siempre con los labios apretados, como sufridor silencioso de una continua diarrea.
Eso sí, no devuelve el dinero, todo es mentira, un complot contra él, su socio es el responsable… Él solo pasaba por allí.
La Barbie que tiene como esposa, tonta perdida ella y otrora ojito derecho de su padre, ese grandísimo monarca, se limita a capear el temporal embutida en su propia estupidez.
Otra que no sabía nada.
Si para sumar el PIB se incluyera como bien de la nación el desconocimiento supino, la crisis nunca nos hubiera golpeado.
El Urdangarín estaba tan contento en su papel de miembro de la casa real chupatintas y ladrón que incluso bromeaba en sus correos, como el que ha salido hoy en la prensa. El picha, en un requiebro estilístico sin parangón, se despedía de su socio desde Mallorca de la siguiente manera: Em… Palma… do. En serio.
La Cristina, al menos, estaría contenta.

La mariquita escritora:
Esta vez la fístula anal le ha salido al PSOE. Carlos Mulas, director de la Fundación Ideas, del partido socialista, ha sido fulminantemente destituido por inventarse una columnista que cobraba una barbaridad por escribir. Hoy dice la esposa de Mulas que ella era la tal Amy Martin.
Yo no sé qué es peor. Si el que alguien que nadie conocía llevara años escribiendo y cobrando en una Web o que la estupidez dirigente andara el sendero de su propia inopia.
Y todo esto dentro de la hecatombe que reina en el mercado literario nacional. Escritores que no podemos editar porque con las interesantísimas y muy necesarias memorias de Aznar y de Bono las ansias culturales de los españoles están más que colmadas.
(Por favor, como escritor en paro, ruego a los cabecillas socialistas me informen de a quién hay que chupársela para escribir en esa Fundación. Gracias).

No todo son malas noticias, sin embargo. A sor María se la ha llevado Belcebú. Como no podía ser de otra manera. Espero que esto no sea motivo para que la justicia siga su camino y las familias puedan saber qué paso con sus hijas e hijos robados. No me trago que la vieja arpía actuara sola. Necesariamente tenía que contar con la connivencia de las autoridades civiles y eclesiásticas.
PD: Horroroso y estremecedor. Según diversas fuentes de toda solvencia, el convento de las Hijas de la Caridad (sic), a la que pertenecía la ladrona de niños, le ha dado un entierro cristiano.

Espero que muy pronto las únicas mariquitas que pululen a nuestro alrededor sean los insectos coleópteros de la familia Cucujoidea que nos alegran el verano.
Venga, y a ver si somos capaces de transformar a muchos de los empalmados en empalados. 

miércoles, 9 de enero de 2013

Convergència... ¿i?

Ya es oficial: Unió Democràtica de Catalunya pasa a llamarse Unió Democràtica de Cacos. Ha sido un camino difícil, ¿eh?, ya que el sumario llevaba abierto la friolera de veinte años.
El asunto es así:
UDC se quedó casi con 400.000 euros que la Unión Europea tuvo a bien de enviar a la Generalitat y cuyo destino era la formación de parados. Como el drama del paro se la trae floja, pues mejor que ese dinero sirviera para engordar sus arcas. Tras lustros de negar por activa y por pasiva esa financiación ilegal, ahora dicen que sí, que aquello pasó, que chorizaron. ¿Juicio? ¿Sentencias condenatorias? ¿Culpables? Que va, para nada. Hete aquí que amanecemos con la nueva de que nuestro inigualable sistema judicial admite que se declaran culpables, devuelvan la pasta y el caso pase a mejor vida.
¡Visca la justícia! han gritado hasta el desgañite los dirigentes y militantes del socio de Convergència y que también lleva las riendas del actual Govern. 
Y, ya de paso, mientras gritaban enloquecidos, se reían de los parados, de la crisis, de las subvenciones europeas y del rosario de la aurora. 
Legalmente, aquí no ha pasado absolutamente nada.
Otra perla del escenario nacional, el Conde-Pumpido, ha dicho que no ha habido trato de favor y que la ley lo permite.
Me pongo a imaginar, y me veo quedándome indebidamente una cantidad de dinero similar. ¿Cuánto tardaría en entrar en chirona? ¿Podría yo, un simple ciudadano en paro, mondo y lirondo, alargar el tema veinte años para conseguir, al final, devolver lo sustraído y quedar impune?
No. 
Pero ellos, sí. 
¿Cuántos parados se quedaron sin cursillo? 
¿Quién o quiénes dieron las órdenes para proceder así?
¿Qué fue de ese dinero. Cómo se gastó? 
Y si fue invertido, ¿dónde fueron a parar los beneficios?
Jamás vamos a saber las respuestas a esas preguntas. Jamás. 
El resto de grupos políticos (excepción hecha de Convergència, por supuesto), no ha tardado nada en salir a la palestra para pedir dimisiones y explicaciones. 
Y lo han hecho sin el más mínimo rubor, cargados de razón, como si ellos tuvieran las manos limpias.   
Hoy no me siento condescendiente. 
Me cisco en nuestros políticos, partidos, jueces y fiscales, presidentes, directores generales y demás fauna, enchufados y soplapollas, pelotas, famosillos macarras o chonis, vividores y jauría eclesiástica. 
País. 
  

jueves, 6 de diciembre de 2012

Chorizos con denominación de origen




La Audiencia Nacional ha sacado a la luz lo que era un secreto a voces: Díaz Ferrán es un chorizo. Uso esta palabra porque es muy popular, define claramente lo que quiero expresar y tiene, además, ese puntito canalla y divertido con el que, a pesar de todo, hay que tomarse a nuestra jungla patria. 
Pero se me ocurren otras expresiones, como ladrón de la peor calaña, buitre carroñero, rata de cloaca o escuerzo marino. Eso sí, el tío era de lo más católico, apostólico y romano. Iba a misa, se confesaba, se santiguaba… Una joyita más de nuestra derechona que con la connivencia de la cúpula eclesiástica roba, no paga, evade dinero y deja en la calle a miles de trabajadores. Después, se confiesa, se queda tan pancho y continua con su pérfido ritmo de vida.
Son muchos. Y no hay que olvidar que la izquierda tampoco se queda al margen, tan plagadita de gentuza instalada en la cultura del pelotazo.
Los empresarios españoles no podrán quejarse, mimados como nunca por el actual gobierno. Han hecho unas leyes para mayor gloria de su usura y mala gestión: despidos fáciles, contratos basura, horarios abusivos, sueldos de pánico… ¿Mil euros? Hay cientos de miles de ciudadanos que si llegaran a cobrar esa cantidad hablarían extasiados de sueldazo. 
¿Qué se puede hacer con tanto sinvergüenza suelto y con tantos políticos ineptos mientras los parados rozan los cinco millones, la sociedad se empobrece a pasos agigantados y cada día aparecen nuevos casos de chusma que se enriquece a nuestra costa?
A mí no se me pasa por la cabeza una sola idea buena, desde luego. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

From Catalonia with love





Catalunya, Catalogne, Catalonia… Tenemos montado un bonito lío con el tema de la independencia de Cataluña. Las noticias nos inundan día y noche y cualquier manifestación al respecto, sea quien sea el declarante, se convierte en asunto de estado. Las tertulias de la derechona, por su parte, viven con fervor un auténtico éxtasis de enaltecimiento nacional.
Cada uno, como no podía ser menos, tenemos una idea al respecto, pero a mi me gustaría resaltar dos puntos. 
Que los catalanes están que trinan no debería de sorprender a nadie. Además de los problemas económicos que comparten con el resto del Estado se les une el hecho de la tomadura de pelo que han sufrido.
Meses dándoles la tabarra con la reforma del Estatut: imprescindible, beneficioso, auténticamente urgente y vital… Los políticos no ahorraban adjetivos. Hay consenso y dicha reforma es votada, al fin, en el parlamento catalán, aprobada en el español y, por último, ratificada en referéndum por los catalanes. Pues hete aquí que, mediando un berrinche de los de siempre, el Constitucional la tumba. 
¿Para qué, pues, tanto gasto, tanto esfuerzo? La ciudadanía no entendemos que, en una democracia que se precie, se pueda obviar con tanta desfachatez nuestras decisiones. 
“La soberanía reside en el pueblo”, ¿lo recuerda alguien?
Nunca tuvo que ser llevado al TC esa reforma estatutaria. Una vez habla el pueblo, los estamentos políticos se callan y obedecen.
Y ése es el otro punto que quería analizar, el miedo de nuestra querida clase dirigente hacia las consultas populares. En este país han habido muy pocas, además de no ser vinculantes, una estupidez más de esta democracia coja que gozamos (o sufrimos). 
Los políticos son felices así y tienen fuertes motivos: listas cerradas para enchufar a los amiguetes, cortijos en edificios de lujo donde hacer y deshacer a su antojo, pavoneos de chuloputas ante la oposición, salarios y beneficios escandalosos, corrupción, comisiones, mentiras… 
Tiemblan ante cualquier cambio en su status y ven los referendos como una amenaza personal.  
Resumiendo, que el “mangoneo porque yo lo valgo” se ha instalado en nuestras instituciones y no va a ser fácil erradicarlo.
Pero yo, como otros muchos erre que erre, sigo preguntando:
- ¿Qué problema hay en que los catalanes vayan a un referéndum y digan lo que desean hacer?
Poniendo los ojos en blanco, la respuesta de los políticos viene a la velocidad del rayo:
- Es que es ilegal.
- Pues cambiemos la ley.
Cuando quieren, pueden, mírese la última reforma de la Constitución, hecha con unas prisas que no las da ni la peor diarrea, casi por la puerta de atrás y consultando a los ciudadanos como yo les diga. 
Dejémonos de estupideces y demagogia. No es un asunto de legalidad (que se la pasan por el arco del triunfo cuando les conviene), es un tema de voluntad. Y nuestros políticos no la tienen.
Es tan simple como espeluznante: que el pueblo hable les da una grima espantosa.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Democracia Hereditaria



       España ha dado grandes cosas a la humanidad: el Chupa-Chup, la fregona, el autogiro, el botijo… Productos que han logrado, en mayor o menor medida, el reconocimiento mundial, pero nada con lo que ha ideado la clase política nacional, esa gran desconocida y abnegada. Nada más y nada menos que un nuevo sistema político.
La democracia hereditaria.
Este sistema consiste, a grosso modo, en pasarse el consentimiento popular por salva sea la parte. ¿Qué se dimite o el mandatario en cuestión es llamado a otros menesteres? Pues nada, se elige a dedo al sucesor y aquí no ha pasado nada.
Seguro que me dejaré algunos ejemplos, porque esto parece ser imparable. En España, cuando le cogemos gustillo a algo, lo convertimos rápidamente en epidemia. 
Andalucía con Chávez y Griñán; Castilla La Mancha cuando Bono pasó al ruedo nacional; el ayuntamiento de Madrid, con Ana Botella como flamante alcaldesa y Gallardón de súper mega chachi ministro de justicia. Camps y Fabra, el primero huyendo de la cremà y el segundo un completo desconocido al sur de Castellón, tirado de lista entre amiguísimos y pelotas. La última ha sido Esperanza Aguirre, que ha dimitido de la presidencia de la Comunidad de Madrid y todo parece indicar que su vice ocupará el cargo, pese a la inquina que este señor despierta entre las filas populares.
Las razones de esta dimisión no están nada claras, pero da igual. Los ciudadanos nunca sabremos la verdad porque toda esta gente se mueve en unas nubes de soberbia infinita. 
El caso es que esta manera de ver y hacer política se extiende. Tenemos las instituciones plagadas de personas a las que nadie ha votado, al menos para ese puesto. ¿Usted votó a Gallardón porque le gustaba el porte del muchacho, a Pepe Bono por su forma graciosa de hablar, a Esperanza porque le parecía una buena gestora? Pues ahora se jode y traga. Esto es lo que hay.
Los políticos, como si tuvieran un muelle pegado a las posaderas, saltan de inmediato. ¡Todo es absolutamente legal! Pues mira qué bien. Que sea legal no quiere decir que sea ético, y sin contar con el arte que tienen para saltarse la legalidad cuando les interesa.
Nuestra democracia adolece de muchos defectos. Y este es uno de ellos. La ciudadanía tiene el derecho de elegir a sus representantes, y tamaños cambios en las instituciones afectadas deben de ser ratificadas en las urnas. No existe otro camino para cumplir el mandato constitucional: “la soberanía reside en el pueblo”
Todo esto, también, tiene mucho que ver con nuestro sistema electoral, formado por listas cerradas que, sin excepciones, terminan siendo camarillas de colegas que ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Un sistema cerrado en el que ciudadano ni pincha ni corta. 
España necesita, entre otras muchas cosas en materia de democracia, un sistema electoral de listas abiertas y circunscripciones electorales. El tiempo de listas de partido cerradas ha tocado fondo. Y, por supuesto y como en otros países, otra manera de elegir nuestros representantes, más ágil y rápida, que permita a los electores decir la última palabra ante cualquier alteración.
Aquí va a costar, porque la clase política no está por la labor de alterar su estatus privilegiado. Tendremos que espabilarnos, el resto de ciudadanos, si no queremos que esta caca de democracia siga enfermando y perdiendo credibilidad, alejándose a pasos de gigante de la realidad de las personas a quien, en teoría, debería de servir.
Entre tanto, deberemos de sobrevivir al desastre, a la hecatombe, a la desesperación de vivir sin Esperanza Aguirre. 
Pregúntenle a Federico Jiménez Losantos. 

domingo, 29 de julio de 2012

Gallardoncito y sus abortos.


Con la que nos está cayendo encima: el país a punto de caramelo para la intervención, la pobreza adueñándose de las calles, los ciudadanos instalados en la melancolía, el gobierno agobiado y superado por la crisis… Y hete aquí que nos aparece Gallardón. Éramos pocos.
Nuestro flamante ministro de justicia, extraña mezcla de yuppie y niño repelente, alza su escaso cuello entre la bancada pepera erigiéndose adalid del buen cristiano, de las costumbres y valores auténticos y defensor a ultranza de la vida de los demás. Nacional catolicismo en estado puro, vamos.
Este muchacho tenía ganitas de ministerio desde hacía años. Vamos, que lo sabían hasta en el Sálvame. Rajoy, misericordioso, le concedió el deseo, en ese vaivén que se traen los políticos para elevar a los altares no a quien más valía tiene, sino a quien mejor hace la pelota. De paso, permitió que la Botella, otro dechado de virtudes para quien no encuentro adjetivos, accediera a la alcaldía de Madrid mediante el sistema de “por mis ovarios”. Y es que nuestra excelente democracia permite tranquilamente que un buen puñado de políticos se apoltronen en sus sillones sin pasar por las urnas, pasándose la opinión de la ciudadanía por el mismo sitio donde amargan los pepinos.
Se rumorea que Albertito deseaba el Ministerio de Defensa, vaya usted a saber por qué, pero el presi, en su inmensa sabiduría, lo vio más como justiciero. Vaya usted a saber por qué, también, porque aquí poco importan los estudios o la trayectoria laboral de las personas, de Defensa se puede pasar a Sanidad y de ésta a Economía y de ahí dar el salto a concejal de festejos populares en un santiamén. 
País.
Bueno, como iba diciendo, Gallardón esperaba otra cosa, pero como chico aplicado que es, se ha tomado tan en serio su nuevo trabajo que quiere dejar huella: retrotraer los derechos de las mujeres a épocas que ya creíamos olvidadas. Con el paso atrás en la nueva ley del aborto volvemos a ser el pitorreo de Europa, basta echar un vistazo en Internet a la prensa de nuestro alrededor. Volverán los viajes a Londres (para quien se lo pueda pagar), los abortos clandestinos (para quien no), y el cachondeo del psiquiatra de turno para que firme el informe que diga que la señora que tiene ante sí está como una chota.
Según una encuesta que sale hoy el El País, ni siquiera los votantes del PP están de acuerdo con la nueva atrocidad que nos quieren imponer. Eso sí, a quedar bien con la iglesia católica. La misma iglesia que dice atrocidades de los homosexuales y de las mujeres que abortan, pero que tapa con morbosa habilidad los abusos sexuales a niños. Nacional catolicismo en estado puro.
País. 
Ruiz-Gallardón está contento. Pobrecito, ha conseguido su mayor ilusión y todos debemos de congratularnos con su felicidad. ¡Con lo que debe de haber sufrido hasta llegar a ser miembro de un gobierno de la nación!
Y, si de paso, consigue hacer volver a España a la década decente de los cincuenta, miel sobre hojuelas. Económicamente ya lo estamos.
        Enfín, un aborto más de este gobierno. 
País.

martes, 17 de julio de 2012

Canal 9 s'en va a la merda




Programas basura, propaganda partidista que llenaba de vergüenza a trabajadores y televidentes, gastos descomunales en lo que para Camps, Rita y toda la retahíla de insurrectos que llevan pegados al trasero es la “Valencia Grande y Libre”… En eso se había convertido Canal 9 desde que en 1995 el PP se abalanzó sobre la televisión valenciana en plan para chulo mi pirulo.
La pérdida constante de audiencia ha sido una lacra constante desde entonces, y somos un tropel los que hace años que ni recordamos tener una tecla 9 en nuestro mando a distancia.
Lo primero fue huir de los informativos como de la peste bubónica: abominable la manipulación, bochornoso el modo de cubrir las noticias, y como ocultaban unas o tergiversaban otras. En la parrilla aparecían programas de producción propia tan horteras que daban vergüenza ajena, alimentados de crónicas ajadas y mustias. El segundo canal autonómico llegó con algo de aire fresco, pero aquello duró poco y terminó contagiándose del decaimiento general que sufrimos todos los valencianos.
Y la guinda del pastel la pusieron los “grandes acontecimientos” que nuestra excelsa Comunitat se merece. 
Vino el Papa, nada menos. Años se ha pasado la oposición preguntando al espabilado de Camps y Cia que cuantos millones nos había costado la broma, y que si quieres arroz, Catalina. El President, con un par, nunca lo dijo, pero sí expresó “que para el Papa, cueste lo que cueste”. Oye, y que se quedó tan ancho. Leo en la prensa que Pedro García, director general del ente aquel año, adjudicó el sonido del evento a una empresa tapadera de la trama Gürtel. Todos esos angelitos están imputados. Ya veremos que queda de todo eso.
La Copa América, la liga, la F1. Todo servía para intentar cortar el desangre de audiencia de la televisión. Las cantidades abonadas por actos deportivos dan repelús y no lograron devolver, más que puntualmente, una audiencia quizá perdida para siempre; algunas, como la Fórmula 1, puede ser que nunca nos la quitemos de encima. 
Canal 9 está bajo sospecha por diversas compras realizadas y la Sindicatura de Comptes tiene una lista kilométrica por las malas artes realizadas. El monto total de la deuda alcanza los 1.200 millones de euros.
Una joyita, vamos, de la que el PP ni el gobierno valenciano son responsables, por supuesto. La culpa de esto también es del ejecutivo anterior. 
El NODO de Rita, Paco, Alberto, Ricardo y un largo etcétera llega a su fin. Ellos lo han arruinado, vapuleado, mangoneado, chupeteado y hundido. 
¿Responsables? Uy, ninguno. A mi plin, mira como me han vuelto a votar.
El 76% de la plantilla, que se dice pronto. 1.295 trabajadores a la calle. La secretaria del director se queda, que el pobre hombre como va a estar sin telefonista; y la señora de la limpieza, porque, claro, que como se va a poner él a limpiar.
Cientos de familias que han dejado los mejores años de su vida en el canal autonómico se quedan sin trabajo por la mala gestión de unos sinvergüenzas.
Una piedrecita más de las que se nos están metiendo en los zapatos.

viernes, 13 de julio de 2012

A joderse tocan



          Ella dice que el insultó lo dirigió a la bancada socialista. Qué va a decir. 
       Y yo, que en el fondo soy un pedazo de pan quiero creer que el exabrupto no lo fue hacia los parados. Pero igual da. Una persona pública, que ha sido votada por un montón de ciudadanos y no es diputada por la gracia de dios no está en el Congreso para perder los papeles y decir barbaridades cuando le venga a bien.
         Andrea Fabra es hijísima del excelentísimo Sir Fabra de Castellón, esposísima de otro exquisito miembro del PP y derechísima por convicción. Con semejante currículum, sé que el próximo domingo acudirá a misa y pedirá perdón por su mala lengua, su odio y su mirada aviesa. No hacerlo iría en contra de sus ideales.
         Cuánto apostáis a que este dechado de virtudes y buena educación ni dimite ni la cesa su partido.

¡Jódete tú, bonita!



Mentiras arriesgadas


         El Partido Popular ha incumplido todas y cada una de sus promesas electorales. Resulta como menos curioso ver los vídeos de hace unos meses, cuando aún estaban en la oposición y nos aseguraban que nos llevarían al paraíso al día siguiente de las elecciones. Ahora, cuando se sienten acorralados por la prensa, se escudan en la herencia recibida, “la peor de la democracia”, aseguran; y cuando ese argumento ya no les vale, porque empieza a oler, el parapeto es la Unión Europea. 
        Chachi piruli, eso les asegura invulnerabilidad: ellos no son culpables de nada y tienen derecho a hacer lo que les venga al pairo.
Hoy, viernes 13, ha sido la última. El consejo de ministros nos ha dado un golpe bajo que ya veremos las consecuencias que traerá. Y, entre tantas medidas, ninguna dirigida a las grandes fortunas, a las grandes empresas, a la iglesia, a la casta política que seguirán disfrutando de unos beneficios descomunales. Dicen que si presionan a los empresarios despedirán a más gente. Vamos a ver, si lo están haciendo desde hace mucho tiempo, y más ahora, que les dejan manos libres para esclavizar a sus empleados. Respecto a los que más tienen, empiezo a creer que no quieren tocar sus ingresos por un problema de casta. Y la iglesia seguirá manteniendo un sistema de beneficios que parece sacado de un códice escrito en la Edad Media. 
¿Y los políticos? Corren por Internet infinidad de datos sobre la cantidad de dirigentes que tenemos en España en comparativa con otros países de nuestro entorno. No soy ningún experto en el tema, pero hay un asunto en debate desde hace muchos años, antes  incluso de que empezara esta crisis: las diputaciones provinciales.
Si alguno de los lectores puede explicarme de manera comprensible para qué sirven las diputaciones provinciales, le ruego me lo explique. Para mí es tan incomprensible como el chino mandarín. Le estaré muy agradecido si me hace ver la luz. 
Hace años un amigo común me presentó a un político, y no dejé pasar la oportunidad de preguntarle por el tema. El hombre, con voz seria, muy de circunstancias, se enfrascó en un monólogo farragoso e incoherente. El pobre se aturulló, repitiendo machaconamente las mismas frases de manual. 
—Es decir —le resumí, sacándole del apuro—, que tú tampoco tienes ni pajolera idea de para qué sirven las diputaciones.
Estos diputados se defienden con uñas y son protegidos por el resto de políticos. Menudo chollo, como para perderlo. Pero sus argumentos no me cuadran: sus competencias son estupendísimamente asumibles por la maquinaria de las comunidades autónomas, además de que ambas entidades tienen atribuciones duplicadas. Hay representantes en los parlamentos regionales a los que no les vendría nada mal ocuparse de esos asuntos. Porque hay gente que trabaja, que se toma en serio su cometido; pero de que hay un buen puñado de holgazanes tampoco hay ninguna duda. 
Para rematar el cuadro diputacional, sus integrantes no son elegidos por votación popular, su composición se realiza por elección de los concejales electos de los ayuntamientos.
Pero me dejaré de historias. Es vox populi que las diputaciones provinciales han sido y son el refugio para que el amiguismo entre los políticos campe a sus anchas. Y así nos va.
        Lo de las diputaciones no es más que un ejemplo de los muchos que podría poner, desde luego. Pero, en general, ¿cuánto nos cuestan estos entes? Una barbajanada de la que nadie habla ni a la que quieren meter mano.
Lo que decía más arriba: los recortes, las penalidades, para los más débiles y para la sufrida clase media, que es, a fin de cuentas, quien sustenta la economía. Y sorprende más aún que no tomen ninguna medida para estimularla. Es como recuperar a un enfermo sin suministrarle medicamentos. Que se cure solo… o que reviente.
Estas Navidades, con dos millones de familias de funcionarios sin paga extra, van a consumir lo que yo os diga. Menos consumo, menos contratos para la temporada, más depresión. ¿Le compensa al Estado el ahorro en las pagas con la disminución de ingresos que la menor actividad económica conllevará? ¿Y el abatimiento con que todo esto empapa la conciencia colectiva?
Otra cosa que alguien nos tendrá que explicar es de qué nos vale el banco central europeo (me niego a escribir en mayúsculas semejante bicho), que más parece la banca del Monopoly que una central monetaria al uso. No inyecta dinero cuando hace falta, como hacen otros bancos centrales y la institución se comporta como si de la familia real germana se tratara.
Aquí va haciendo falta una persona que se plante, llegue a Bruselas o donde haga falta y diga que ya está bien, que todo tiene un límite, y que no es de recibo empobrecer a la gente por culpa de la avaricia ajena. Que hay problemas por solucionar, pero no por ello hay que mandar a ciudadanos inocentes al patíbulo.
Mucho me temo que nuestro emérito gallego no es la persona adecuada. Las mentiras del gobierno y del PP conllevan un riesgo tremendo de imprevisibles consecuencias.

viernes, 6 de julio de 2012

Toda la culpa es de los funcionarios


De la crisis, de los incendios devastadores en el interior de Valencia, de la prima de riesgo, de lo hediondez en Bankia, del disparo de Froilán y de los problemas matrimoniales de Belén Esteban. Tanto tiempo dándole vueltas, buscando el origen de los problemas, a los responsables de la situación en la que se encuentra el país y va y resulta que esos culpables los tenemos en casa: LOS FUNCIONARIOS. Al parecer, mala plaga donde las haya.
Lo último que está pensando el gobierno es quitarles la paga extraordinaria de Navidad, lo que unido a las rebajas de sueldo que ya sufren facilitará que la bolsa suba como la espuma y la Esteban se arregle, de una puñetera vez, la nariz.
A esto se está limitando el ejecutivo para atajar la crisis: ahogar a los más débiles. A la gente que se levanta cada mañana para ir a trabajar, hace cábalas para compaginar la vida laboral con la privada o se deja la vista buscando un trabajo inexistente navegando por Internet.
Este es un país donde los ladrones y malversadores de fondos públicos son unas bellísimas personas, llenas de carisma; los políticos corruptos no existen por la impepinable regla de que siguen siendo votados en masa, y a los evasores de impuestos y los que han forjado una fortuna traficando con droga o explotando a mujeres se les indulta, pagando unos impuestos tan irrisorios que ya los quisieran para sí muchos de los tan denostados paraísos fiscales.
Rajoy, arrastrando las eses una barbaridad, dice que va a hacer “todo lo posible” para salir de la crisis. Miedo me da, porque menudos antecedentes. En un concurso sobre “mentiras electorales”, el PP colmaría todos los primos, menciones y accésit que se concedieran.
Nos quieren hacer creer que en semejantes circunstancias no hay otra manera de hacer las cosas. Mienten. Y ejemplos recientes existen, a pesar de la coyuntura negativa mundial: Estados Unidos, Suecia, Reino Unido… Basta con cortar por lo sano lo que está mal (que lo hay), apartar y procesar a los culpables (no auparlos) y llamar a las cosas por su nombre (basta de eufemismos).
Evidentemente, los funcionarios no tienen la culpa de la avaricia de los bancos ni de la ineptitud y corrupción de la clase política. Como no la tiene la ciudadanía en general.
El por qué, sin embargo, esos ciudadanos vamos a pagar el grueso de la crisis es algo sobre lo que alguien, algún día, deberá de dar explicaciones. Y nosotros se las tenemos que pedir.
De lo contrario, serán las generaciones venideras quien pague las consecuencias.