miércoles, 19 de diciembre de 2012

Matanza en Connecticut




Ha vuelto a suceder en Estados Unidos. Un tipo ha entrado en una escuela, esta vez en Nueva Inglaterra, cargado con más armas que el propio Rambo y ha liado una carnicería que ni siquiera los guionistas más retorcidos se atreverían a plantear.
La bacanal de sangre incluye a 20 niñas y niños. Stop. Muchos de ellos fueron asesinados de varios disparos. Stop. La mayoría de las profesoras muertas se enfrentaron al agresor para defender a los pequeños. Stop. El presidente Obama dice que es necesario actuar. Stop. La NRA, la todopoderosa Asociación del Rifle, se lo pasa todo por salva sea la parte. Stop.
La historia se repite. Dolor, incredulidad, rabia, familias rotas… 
Y se repite demasiado a menudo.
Es un tema que incluso a los expertos más sesudos les cuesta explicar. Si es que tiene explicación el hecho de que un adolescente de 20 años dispare a matar indiscriminadamente a niños de seis a diez años.   
Estados Unidos es un gran país, pero tiene un puntito difícil de entender a este lado del Atlántico. 
Que un niño vea en televisión el pecho de una mujer se puede convertir en alarma nacional. Con la velocidad del rayo, se abren debates, las iglesias se llenan de feligreses pidiendo perdón a su dios y los padres se transforman en entes energúmenos defensores de la moralidad.
Sin embargo, se ve con absoluta normalidad que esos infantes, desde que nacen, se empapen de la violencia que inunda las pantallas y vayan a disparar junto a sus orgullosos padres a uno de los miles de clubes que existen en el país. O, también muy común, que sean los propios progenitores los que les enseñen a manejar las armas. Yo he visto (afortunadamente en televisión) a niños a los que acababan de retirar los pañales manipular y disparar armas tan grandes como él.
Y para mucha gente eso es normal, incluso ríen la gracia. Como suena. 
La competitividad en la sociedad americana es, cuando menos, imponente, y está instalada en todas las etapas de la vida. Ya en la guardería, a los niños se les trata como futuros entes luchadores que van a tener que estar en continua brega su quieren ser algo en la vida, destacar y, sobre todo, tener mucho dinero, el verdadero ídolo al que adoran sus habitantes.
Concursos en todas las materias de estudio, torneos de deletreo de palabras, competiciones deportivas, presión parental para destacar… 
¿Un caldo de cultivo ideal para que a un chaval que se salga de la norma se le crucen los cables?
Difícil de afirmar, desde luego. Pero es innegable que Estados Unidos tiene un problema con los tiroteos indiscriminados. Un problema grave, extendido y que pone el vello de punta a la mayoría de sus habitantes.
Como suele ocurrir después de una de estas tragedias, en los días posteriores todo el mundo quiere hacer algo. Tras los pésames y las oraciones, los discursos se encaminan hacia un mayor control de la compra y tenencia de armas. Siempre se queda es eso, solo palabras.
El New York Times analizaba el tema. Un vocal (o bocazas) de la Asociación del Rifle, decía que la solución era más pistolas. El periódico, con mucho juicio, se preguntaba: “¿Profesoras de infantil o primaria armadas? ¿Es esta la solución?”
El cuento de la Segunda Enmienda de la Constitución da mucho juego a los defensores de armamento for everyone, ya que dice que todos los norteamericanos tienen derecho a poseer y portar armas. El hecho de que esa ley date de 1791 no parece importarles, ni tampoco la diferencia entre las formas de vivir de esa época y la actual. 
Es, de nuevo, una cuestión política. Nada se dice en esa ley que no se pueda controlar a los que compran pistolas, metralletas y fusiles, ni quien lo hace, o cómo tiene sus facultades mentales. O algo tan simple como mantener un registro, algo que en la mayoría de estados no existe.
Pero ante todo es, como sucede en nuestra sociedad capitalista, una cuestión de dinero. La venta de armamentos mueve en el país de las barras y estrellas una cantidad de dinero que pone los pelos como escarpias, y los fabricantes y vendedores forman un lobby que untan generosamente las arcas de los partidos cuando llegan las elecciones.
Obama parece decidido a poner coto; el alcalde de Nueva York ha dicho que es hora de tomar decisiones, que es más importante resolver el problema que perder unas elecciones por intentarlo.
Los niños asesinados en Newtown merecen una respuesta de la sociedad americana. Todos los muertos la merecen.
Pero, como viene siendo habitual, me temo que las cosas se queden, de nuevo, como están.
Dentro de unos meses, la matanza en la escuela secundaria solo será una más que incluir en las estadísticas. Cada año se celebrará un memorial, durante una semana se volverá a debatir el tema en los medios de comunicación y la gente volverá a su habitual ritmo de vida.
Hasta que otro tipo vuelva a entrar en un escuela, una universidad o un hospital y esparza su terror, su odio y su locura entre gente inocente.
Eso sí, allí todo lo arreglan encomendándose a dios.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Mi Belén





En mi casa ponemos Belén y árbol, a pesar de nuestro ateísmo. Es una manera de darle alegría a la casa por Navidad y a nuestro hijo le gusta todo el meneo y desbarajuste que traen estas fechas. 
Lo que no quiere decir que nos conformemos con cualquier cosa. Hay que seguir siendo reivindicativos, por eso hemos colocado dos San José y, diga lo que diga el de Roma (que está como las maracas de Machín, el hombre), el buey y la burra siguen retozando en un segundo plano.
¿Cómo lo hará, el Papa? ¿Se levantará una mañana y le vendrá la inspiración? ¿Consultará con los obispos? ¿Tomará las decisiones tras ponerse hasta arriba de cazalla?
Hace tiempo nos quitó de un plumazo el limbo. Tan ricamente. A ver quién me paga a mí los años en los que mi madre me aseguraba que estaba en dicho sitio. Hasta la pubertad, crecí atemorizado por el limbo, el infierno y otros males con los que la católica nos quería sujetar en su puño de terror. Ya crecidito, cuando conscientemente me metí de cabeza en el pecado y comprobé lo a gusto que se estaba, me llené de rabia pensando en las mentiras con las que nos obligaban a vivir.
El Benedicto también ha decidido que los reyes vienen de Andalucía, y algo sobre la estrella que al final no lo es, que si una conjunción de planetas… La verdad es que no me ha quedado nada claro, pero da igual, tampoco lo voy a investigar.
De momento, mi hijo está tuneando el nacimiento. Antes de que el papa lo elimine en otra de sus alucinaciones, al cagón le ha puesto detrás un rey en permanente vigilancia y un coche militar con su respectivo soldado protege al portal de los asentamientos judíos.
Ha quedado monísimo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Chorizos con denominación de origen




La Audiencia Nacional ha sacado a la luz lo que era un secreto a voces: Díaz Ferrán es un chorizo. Uso esta palabra porque es muy popular, define claramente lo que quiero expresar y tiene, además, ese puntito canalla y divertido con el que, a pesar de todo, hay que tomarse a nuestra jungla patria. 
Pero se me ocurren otras expresiones, como ladrón de la peor calaña, buitre carroñero, rata de cloaca o escuerzo marino. Eso sí, el tío era de lo más católico, apostólico y romano. Iba a misa, se confesaba, se santiguaba… Una joyita más de nuestra derechona que con la connivencia de la cúpula eclesiástica roba, no paga, evade dinero y deja en la calle a miles de trabajadores. Después, se confiesa, se queda tan pancho y continua con su pérfido ritmo de vida.
Son muchos. Y no hay que olvidar que la izquierda tampoco se queda al margen, tan plagadita de gentuza instalada en la cultura del pelotazo.
Los empresarios españoles no podrán quejarse, mimados como nunca por el actual gobierno. Han hecho unas leyes para mayor gloria de su usura y mala gestión: despidos fáciles, contratos basura, horarios abusivos, sueldos de pánico… ¿Mil euros? Hay cientos de miles de ciudadanos que si llegaran a cobrar esa cantidad hablarían extasiados de sueldazo. 
¿Qué se puede hacer con tanto sinvergüenza suelto y con tantos políticos ineptos mientras los parados rozan los cinco millones, la sociedad se empobrece a pasos agigantados y cada día aparecen nuevos casos de chusma que se enriquece a nuestra costa?
A mí no se me pasa por la cabeza una sola idea buena, desde luego. 

De audiencias y horarios televisivos



Intento, sin mucho éxito, entender las políticas de programación y de contenidos de las cadenas de televisión. La noticia que me ha llevado a escribir este artículo es el anuncio por parte de Tele 5 de la emisión de la película infantil Ice Age 3, el lunes 10 a las 22:10 H. 
Ahí, con un par de pelotacas.
Jueves, viernes, sábado y domingo de puentazo; cuatro días-cinco noches con una gama de horarios para aburrir, para que nuestros peques puedan ver una peli que seguro a todos les encanta. 
Pues no.
Las mentes pensantes de Tele 5 la van a emitir en el súper-mega-hiper horario infantil del lunes a las diez y diez de la noche, en pleno calendario escolar. Conociendo a la cadena y sus bloques de publicidad, el hielo de la película va a andar con tiempo sobrado para derretirse.
Puede ser que el emitirla en horario de adultos esté hecho adrede. No seré yo el único al que le encanta ese tipo de cine. Pero nuestros infantes, que no son tontos (ya no vienen de París, sino directamente del British Museum), han captado y asimilado los anuncios emitidos al respecto y estarán pendientes del evento. 
Conflicto a la vista.
También es posible que a los responsables de Tele 5 se les haya ido el santo al cielo. Virgen santa, con todo lo que tendrán en la cabeza. 
O, simplemente, que el asunto les resbale. Que vean la pugna familiar que vendrá porque los niños al día siguiente deben ir a la escuela como un asunto que no va con ellos.
Es una empresa privada y puede hacer de su capa un sayo, pero también debe ser consciente de su enorme influencia entre los más pequeños y tirar mano de la ética.
PD: Se me está ocurriendo que, con lo atestada que está su parrilla de programas en los que siempre salen los mismos tertulianos, invitados y presentadores, se las tienen que ver y desear para encontrar un hueco en el que emitir una peli. 
Pobres.   

lunes, 12 de noviembre de 2012

From Catalonia with love





Catalunya, Catalogne, Catalonia… Tenemos montado un bonito lío con el tema de la independencia de Cataluña. Las noticias nos inundan día y noche y cualquier manifestación al respecto, sea quien sea el declarante, se convierte en asunto de estado. Las tertulias de la derechona, por su parte, viven con fervor un auténtico éxtasis de enaltecimiento nacional.
Cada uno, como no podía ser menos, tenemos una idea al respecto, pero a mi me gustaría resaltar dos puntos. 
Que los catalanes están que trinan no debería de sorprender a nadie. Además de los problemas económicos que comparten con el resto del Estado se les une el hecho de la tomadura de pelo que han sufrido.
Meses dándoles la tabarra con la reforma del Estatut: imprescindible, beneficioso, auténticamente urgente y vital… Los políticos no ahorraban adjetivos. Hay consenso y dicha reforma es votada, al fin, en el parlamento catalán, aprobada en el español y, por último, ratificada en referéndum por los catalanes. Pues hete aquí que, mediando un berrinche de los de siempre, el Constitucional la tumba. 
¿Para qué, pues, tanto gasto, tanto esfuerzo? La ciudadanía no entendemos que, en una democracia que se precie, se pueda obviar con tanta desfachatez nuestras decisiones. 
“La soberanía reside en el pueblo”, ¿lo recuerda alguien?
Nunca tuvo que ser llevado al TC esa reforma estatutaria. Una vez habla el pueblo, los estamentos políticos se callan y obedecen.
Y ése es el otro punto que quería analizar, el miedo de nuestra querida clase dirigente hacia las consultas populares. En este país han habido muy pocas, además de no ser vinculantes, una estupidez más de esta democracia coja que gozamos (o sufrimos). 
Los políticos son felices así y tienen fuertes motivos: listas cerradas para enchufar a los amiguetes, cortijos en edificios de lujo donde hacer y deshacer a su antojo, pavoneos de chuloputas ante la oposición, salarios y beneficios escandalosos, corrupción, comisiones, mentiras… 
Tiemblan ante cualquier cambio en su status y ven los referendos como una amenaza personal.  
Resumiendo, que el “mangoneo porque yo lo valgo” se ha instalado en nuestras instituciones y no va a ser fácil erradicarlo.
Pero yo, como otros muchos erre que erre, sigo preguntando:
- ¿Qué problema hay en que los catalanes vayan a un referéndum y digan lo que desean hacer?
Poniendo los ojos en blanco, la respuesta de los políticos viene a la velocidad del rayo:
- Es que es ilegal.
- Pues cambiemos la ley.
Cuando quieren, pueden, mírese la última reforma de la Constitución, hecha con unas prisas que no las da ni la peor diarrea, casi por la puerta de atrás y consultando a los ciudadanos como yo les diga. 
Dejémonos de estupideces y demagogia. No es un asunto de legalidad (que se la pasan por el arco del triunfo cuando les conviene), es un tema de voluntad. Y nuestros políticos no la tienen.
Es tan simple como espeluznante: que el pueblo hable les da una grima espantosa.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Matrimonio igualitario: 8 a 3


Pocas resoluciones del Tribunal Constitucional han tenido tan amplia mayoría en sus resoluciones. Si podemos estar contentos o no por ese hecho lo dejo al gusto personal, pero que haya tardado siete (7) años en pronunciarse es como para decirles: “Chicos, buscad otra profesión”. A mi familia y a mí nos va a costar trabajo olvidar estos años de incertidumbre, acoso, insultos y animaladas varias que se han vertido sobre nosotros y nuestras familias.
La extrema derecha patria, la iglesia y asociaciones afines, tan prolíficos como tenebrosos, no abandonan, ni mucho menos, su empeño revanchista. No hay más que darse una vuelta en Internet por sus panfletos de propaganda para comprobarlo. 
Pues bien, los tiempos de miedo (o como mínimo de desasosiego) para el colectivo LGTB ha llegado a su fin. La derechona casposa podrá patalear, insultar y descalificar para mantener a su rebaño feliz, pero tendrán que sacar sus látigos para flagelarse si quieren arrancarse la rabia.
La legalidad de la ley de matrimonio igualitario es indiscutible, pero también es mucho más. Es un espaldarazo a la libertad individual y colectiva, al respeto ajeno, a la diversidad… Y es una ley que, simplemente, amplia derechos, no se los quita a nadie. 
Pero da igual los razonamientos que expongamos y el tono en que los expresemos. A los de siempre todo eso se la trae al pairo. Bueno, pues con su pan se lo coman. 
En cualquier caso, desde aquí hago un llamamiento a esos colectivos recalcitrantes por si quisieran aprender un poco de respeto al prójimo, ya que todo el colectivo homosexual podemos darles un máster al respecto.
Llevamos toda la vida haciéndolo.
Y que no se asusten. Es mucho más fácil de lo que parece. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Democracia Hereditaria



       España ha dado grandes cosas a la humanidad: el Chupa-Chup, la fregona, el autogiro, el botijo… Productos que han logrado, en mayor o menor medida, el reconocimiento mundial, pero nada con lo que ha ideado la clase política nacional, esa gran desconocida y abnegada. Nada más y nada menos que un nuevo sistema político.
La democracia hereditaria.
Este sistema consiste, a grosso modo, en pasarse el consentimiento popular por salva sea la parte. ¿Qué se dimite o el mandatario en cuestión es llamado a otros menesteres? Pues nada, se elige a dedo al sucesor y aquí no ha pasado nada.
Seguro que me dejaré algunos ejemplos, porque esto parece ser imparable. En España, cuando le cogemos gustillo a algo, lo convertimos rápidamente en epidemia. 
Andalucía con Chávez y Griñán; Castilla La Mancha cuando Bono pasó al ruedo nacional; el ayuntamiento de Madrid, con Ana Botella como flamante alcaldesa y Gallardón de súper mega chachi ministro de justicia. Camps y Fabra, el primero huyendo de la cremà y el segundo un completo desconocido al sur de Castellón, tirado de lista entre amiguísimos y pelotas. La última ha sido Esperanza Aguirre, que ha dimitido de la presidencia de la Comunidad de Madrid y todo parece indicar que su vice ocupará el cargo, pese a la inquina que este señor despierta entre las filas populares.
Las razones de esta dimisión no están nada claras, pero da igual. Los ciudadanos nunca sabremos la verdad porque toda esta gente se mueve en unas nubes de soberbia infinita. 
El caso es que esta manera de ver y hacer política se extiende. Tenemos las instituciones plagadas de personas a las que nadie ha votado, al menos para ese puesto. ¿Usted votó a Gallardón porque le gustaba el porte del muchacho, a Pepe Bono por su forma graciosa de hablar, a Esperanza porque le parecía una buena gestora? Pues ahora se jode y traga. Esto es lo que hay.
Los políticos, como si tuvieran un muelle pegado a las posaderas, saltan de inmediato. ¡Todo es absolutamente legal! Pues mira qué bien. Que sea legal no quiere decir que sea ético, y sin contar con el arte que tienen para saltarse la legalidad cuando les interesa.
Nuestra democracia adolece de muchos defectos. Y este es uno de ellos. La ciudadanía tiene el derecho de elegir a sus representantes, y tamaños cambios en las instituciones afectadas deben de ser ratificadas en las urnas. No existe otro camino para cumplir el mandato constitucional: “la soberanía reside en el pueblo”
Todo esto, también, tiene mucho que ver con nuestro sistema electoral, formado por listas cerradas que, sin excepciones, terminan siendo camarillas de colegas que ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Un sistema cerrado en el que ciudadano ni pincha ni corta. 
España necesita, entre otras muchas cosas en materia de democracia, un sistema electoral de listas abiertas y circunscripciones electorales. El tiempo de listas de partido cerradas ha tocado fondo. Y, por supuesto y como en otros países, otra manera de elegir nuestros representantes, más ágil y rápida, que permita a los electores decir la última palabra ante cualquier alteración.
Aquí va a costar, porque la clase política no está por la labor de alterar su estatus privilegiado. Tendremos que espabilarnos, el resto de ciudadanos, si no queremos que esta caca de democracia siga enfermando y perdiendo credibilidad, alejándose a pasos de gigante de la realidad de las personas a quien, en teoría, debería de servir.
Entre tanto, deberemos de sobrevivir al desastre, a la hecatombe, a la desesperación de vivir sin Esperanza Aguirre. 
Pregúntenle a Federico Jiménez Losantos. 

domingo, 29 de julio de 2012

Gallardoncito y sus abortos.


Con la que nos está cayendo encima: el país a punto de caramelo para la intervención, la pobreza adueñándose de las calles, los ciudadanos instalados en la melancolía, el gobierno agobiado y superado por la crisis… Y hete aquí que nos aparece Gallardón. Éramos pocos.
Nuestro flamante ministro de justicia, extraña mezcla de yuppie y niño repelente, alza su escaso cuello entre la bancada pepera erigiéndose adalid del buen cristiano, de las costumbres y valores auténticos y defensor a ultranza de la vida de los demás. Nacional catolicismo en estado puro, vamos.
Este muchacho tenía ganitas de ministerio desde hacía años. Vamos, que lo sabían hasta en el Sálvame. Rajoy, misericordioso, le concedió el deseo, en ese vaivén que se traen los políticos para elevar a los altares no a quien más valía tiene, sino a quien mejor hace la pelota. De paso, permitió que la Botella, otro dechado de virtudes para quien no encuentro adjetivos, accediera a la alcaldía de Madrid mediante el sistema de “por mis ovarios”. Y es que nuestra excelente democracia permite tranquilamente que un buen puñado de políticos se apoltronen en sus sillones sin pasar por las urnas, pasándose la opinión de la ciudadanía por el mismo sitio donde amargan los pepinos.
Se rumorea que Albertito deseaba el Ministerio de Defensa, vaya usted a saber por qué, pero el presi, en su inmensa sabiduría, lo vio más como justiciero. Vaya usted a saber por qué, también, porque aquí poco importan los estudios o la trayectoria laboral de las personas, de Defensa se puede pasar a Sanidad y de ésta a Economía y de ahí dar el salto a concejal de festejos populares en un santiamén. 
País.
Bueno, como iba diciendo, Gallardón esperaba otra cosa, pero como chico aplicado que es, se ha tomado tan en serio su nuevo trabajo que quiere dejar huella: retrotraer los derechos de las mujeres a épocas que ya creíamos olvidadas. Con el paso atrás en la nueva ley del aborto volvemos a ser el pitorreo de Europa, basta echar un vistazo en Internet a la prensa de nuestro alrededor. Volverán los viajes a Londres (para quien se lo pueda pagar), los abortos clandestinos (para quien no), y el cachondeo del psiquiatra de turno para que firme el informe que diga que la señora que tiene ante sí está como una chota.
Según una encuesta que sale hoy el El País, ni siquiera los votantes del PP están de acuerdo con la nueva atrocidad que nos quieren imponer. Eso sí, a quedar bien con la iglesia católica. La misma iglesia que dice atrocidades de los homosexuales y de las mujeres que abortan, pero que tapa con morbosa habilidad los abusos sexuales a niños. Nacional catolicismo en estado puro.
País. 
Ruiz-Gallardón está contento. Pobrecito, ha conseguido su mayor ilusión y todos debemos de congratularnos con su felicidad. ¡Con lo que debe de haber sufrido hasta llegar a ser miembro de un gobierno de la nación!
Y, si de paso, consigue hacer volver a España a la década decente de los cincuenta, miel sobre hojuelas. Económicamente ya lo estamos.
        Enfín, un aborto más de este gobierno. 
País.

martes, 17 de julio de 2012

Canal 9 s'en va a la merda




Programas basura, propaganda partidista que llenaba de vergüenza a trabajadores y televidentes, gastos descomunales en lo que para Camps, Rita y toda la retahíla de insurrectos que llevan pegados al trasero es la “Valencia Grande y Libre”… En eso se había convertido Canal 9 desde que en 1995 el PP se abalanzó sobre la televisión valenciana en plan para chulo mi pirulo.
La pérdida constante de audiencia ha sido una lacra constante desde entonces, y somos un tropel los que hace años que ni recordamos tener una tecla 9 en nuestro mando a distancia.
Lo primero fue huir de los informativos como de la peste bubónica: abominable la manipulación, bochornoso el modo de cubrir las noticias, y como ocultaban unas o tergiversaban otras. En la parrilla aparecían programas de producción propia tan horteras que daban vergüenza ajena, alimentados de crónicas ajadas y mustias. El segundo canal autonómico llegó con algo de aire fresco, pero aquello duró poco y terminó contagiándose del decaimiento general que sufrimos todos los valencianos.
Y la guinda del pastel la pusieron los “grandes acontecimientos” que nuestra excelsa Comunitat se merece. 
Vino el Papa, nada menos. Años se ha pasado la oposición preguntando al espabilado de Camps y Cia que cuantos millones nos había costado la broma, y que si quieres arroz, Catalina. El President, con un par, nunca lo dijo, pero sí expresó “que para el Papa, cueste lo que cueste”. Oye, y que se quedó tan ancho. Leo en la prensa que Pedro García, director general del ente aquel año, adjudicó el sonido del evento a una empresa tapadera de la trama Gürtel. Todos esos angelitos están imputados. Ya veremos que queda de todo eso.
La Copa América, la liga, la F1. Todo servía para intentar cortar el desangre de audiencia de la televisión. Las cantidades abonadas por actos deportivos dan repelús y no lograron devolver, más que puntualmente, una audiencia quizá perdida para siempre; algunas, como la Fórmula 1, puede ser que nunca nos la quitemos de encima. 
Canal 9 está bajo sospecha por diversas compras realizadas y la Sindicatura de Comptes tiene una lista kilométrica por las malas artes realizadas. El monto total de la deuda alcanza los 1.200 millones de euros.
Una joyita, vamos, de la que el PP ni el gobierno valenciano son responsables, por supuesto. La culpa de esto también es del ejecutivo anterior. 
El NODO de Rita, Paco, Alberto, Ricardo y un largo etcétera llega a su fin. Ellos lo han arruinado, vapuleado, mangoneado, chupeteado y hundido. 
¿Responsables? Uy, ninguno. A mi plin, mira como me han vuelto a votar.
El 76% de la plantilla, que se dice pronto. 1.295 trabajadores a la calle. La secretaria del director se queda, que el pobre hombre como va a estar sin telefonista; y la señora de la limpieza, porque, claro, que como se va a poner él a limpiar.
Cientos de familias que han dejado los mejores años de su vida en el canal autonómico se quedan sin trabajo por la mala gestión de unos sinvergüenzas.
Una piedrecita más de las que se nos están metiendo en los zapatos.

viernes, 13 de julio de 2012

A joderse tocan



          Ella dice que el insultó lo dirigió a la bancada socialista. Qué va a decir. 
       Y yo, que en el fondo soy un pedazo de pan quiero creer que el exabrupto no lo fue hacia los parados. Pero igual da. Una persona pública, que ha sido votada por un montón de ciudadanos y no es diputada por la gracia de dios no está en el Congreso para perder los papeles y decir barbaridades cuando le venga a bien.
         Andrea Fabra es hijísima del excelentísimo Sir Fabra de Castellón, esposísima de otro exquisito miembro del PP y derechísima por convicción. Con semejante currículum, sé que el próximo domingo acudirá a misa y pedirá perdón por su mala lengua, su odio y su mirada aviesa. No hacerlo iría en contra de sus ideales.
         Cuánto apostáis a que este dechado de virtudes y buena educación ni dimite ni la cesa su partido.

¡Jódete tú, bonita!